Ahora que siento que en mi garganta no hay un nudo agotador y que en mi pecho no siento que una losa se amolda a cada una de mis respiraciones puedo sentir que en mi hay una tranquilidad, vitalidad, y confianza que no había sentido.
No tengo un recuerdo exacto de cuando empezó este estado gaseoso en el que me he visto reflejada desde hace unos meses. Creo que aunque llevara conmigo, mucho tiempo no lo había querido ver hasta que ya no he podido con ello, hasta que el me controló a mi, y no yo a el.
Creo que todo ha sido un cúmulo de grandes y pequeños detalles, un puzzle que se ha ido completando con los años y que una vez unidas todas las piezas, aun nos seguían sobrando algunas, y ya no sabíamos donde ponerlas, pese a que esas piezas encajaban mucho, mucho mejor que las que ya estaban puestas pero no podemos cambiarlas.
Lo más difícil de todo esto es reconocer que tienes que deshacer un poco de puzzle. Que ese puzzle que llevas con alfileres todos los días cargando a tu espalda, tiene que partirse por la mitad, y volver a empezar.
-Tienes que partir tu puzzle- Dice la maestra carpintera mirándote dulcemente a los ojos…. (en ocasiones pensaba que la loca era ella…) después un estado de sentimientos te inundan y sientes como los días pasan sin ser dueño de tu propio cuerpo observando tu puzzle incompleto e intentado encajar de nuevo unas piezas que según dicen no están bien colocadas, pasas los días pensando en como colocarlas no sabes como pero tienes que hacerlo. Estas comiendo y te ronda la cabeza, andas, y te ronda la cabeza… solo ves un poco de luz, cuando se lo enseñas a la maestra carpintera y cada semana te da una pista sobre como colocar la siguiente pieza.
Los días pasan y pasan y cada vez que una pieza se coloca adecuadamente te recompensas con un capricho…. Un chupachups, unos abalorios nuevos, un paseo en coche, una onza de chocolate… los días pasan y pasan sorteando los terribles duendes maléficos, que acechan a romper el preciado puzzle que tantísimo te esta costando conseguir.
Todo pasa lento, hasta que un día tu mismo ves que las piezas se han encajado sola aunque no lo ves muy bien, ni estas muy convencido, parece que si… esta todo encajado a la perfección, - A un así es mejor dejar algunas alfileres por si acaso y un poquito de celo- se dice a si misma, mas que nada por si pasara cualquier cosa.
Retomas tu actividad cotidiana sin dejar las visitas a la maestra carpintera, que te sigue dando consejos acerca de cómo lograr que tu puzzle sigua bien.
Los duendes maléficos siguen en tu acecho pero tu puzzle es el mas fuerte del mundo y nadie, cuando digo nadie, es nadie, lo va a volver a tirar, puede que en algún momento alguna pieza se desencaje, se mueva, o incluso mágicamente cambie por otra, pero…. ¿caerse? No…. es mi puzzle y mi vida así que nadie más salvo yo tiene derecho a mandar sobre el, y decir que pieza debe cambiarse.
Pero lo mas bonito es, que cuando te quieres dar cuenta el puzzle no tiene alfileres, ni celos… andas tu sola con el, pero no lo llevas en la espalda, sino de la mano.
COMENTARIO

Sabes que va para ti, pequeña de ojos verdes, hoy es para ti, otro día quizás me lo aplique yo.. pero hoy es tuyo, toma mi puzzle, míralo, ahora es tuyo, y ha cambiado porque cada uno tiene el suyo personal, ¿ves las piezas desbaratadas? tranquila, juntas las podremos bien, poco a poco, hoy una, mañana otra, y por fin antes o después tendremos un precioso puzzle. Por que tu te mereces todo, porque lo das todo y algún día recogerás los frutos de todos y cada uno de los esfuerzos. Tienes mas de lo que yo a tu edad tenia, tienes unas amigas que te adoran, esa obsesión por los ojos azules,tienes trabajo, familia, y una perrita que te quiere ¿que mas quieres? aprobar no? poco a poco porque yo se a fe ciega, que lo vas a conseguir... pero ahora no te preocupes de eso y mira tu puzzle, vamos coloca una pieza, venga, yo te ayudo.
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